Las mamoplastias

La mamoplastia

Cuando las mamas se han descolgado con una distensión cutánea, hablamos de ptosis mamaria. Si además presentan un volumen elevado, se habla de hipertrofia mamaria, mientras que si son pequeñas se habla de hipoplasia mamaria. Esta ptosis puede existir desde la pubertad o ser consecuencia de un adelgazamiento, un embarazo (con o sin lactancia). El objetivo de la intervención quirúrgica es conseguir dos mamas armónicas, con un contorno bonito y elevadas. Puede realizarse desde el final del crecimiento y, posteriormente, a lo largo de toda la vida. Un embarazo posterior, así como la lactancia, son por supuesto posibles, pero se aconseja esperar un plazo de al menos seis a ocho meses. Durante su primera consulta, el Docteur L. SALLAZ, tras escuchar sus deseos y motivaciones, le examinará atentamente para asegurarse de la conveniencia de una intervención que le explicará con precisión. Le explicará lo que realmente puede aportarle y lo que no puede corregir. Le informará de la forma más detallada y honesta posible sobre esta intervención (posición de las cicatrices, su evolución en el tiempo, …). Si la ptosis se asocia a una insuficiencia de volumen mamario demasiado marcada, puede ser aconsejable colocar además un implante mamario. El cirujano abordará este caso particular durante su consulta. Cuando el pecho es voluminoso y se descuelga, puede existir una cobertura parcial de esta intervención por su seguro de salud. Si así fuera, el cirujano se lo comunicará. Le entregará una hoja informativa y un presupuesto para que pueda tomar su decisión plenamente informada tras un plazo de reflexión. Si desea operarse, será necesario realizarse un estudio de imagen de las mamas (mamografía, ecografía) así como una analítica preoperatoria antes de volver a verle en una segunda consulta. El cirujano podrá entonces responder a sus posibles dudas antes de «inscribirla» en la clínica y remitirla a la consulta de anestesia.

Principio

La intervención se realiza bajo anestesia general en el quirófano de la clínica, en un entorno tecnológico de vanguardia que cuenta con la autorización para la realización de procedimientos de cirugía estética por la Haute Autorité Sanitaire (HAS). Dura aproximadamente 2 h-2 h 30. El objetivo es devolver el contorno al pecho, modelándolo, elevándolo (mastopexia), reduciéndolo (reducción mamaria) o aumentándolo (aumento mamario) según las necesidades, para que sea más armónico con el resto de la silueta. Esta operación genera una cicatriz cuya longitud variará según el tipo exacto de intervención que se realice. Se situará alrededor de la areola y, a veces, se prolongará verticalmente hasta el surco submamario e, incluso si es necesario, horizontalmente dentro de dicho surco. El cirujano deberá encontrar un equilibrio entre un bonito contorno de su mama que le satisfaga y un perjuicio cicatricial lo más mínimo posible. Ello depende de la técnica quirúrgica, de la experiencia del cirujano y de su forma de cicatrizar. Las suturas se realizan con hilos finos colocados bajo la piel (suturas intradérmicas continuas) y se coloca un vendaje ligeramente compresivo, seguido de un sujetador.

El postoperatorio

Suelen ser sencillas, pero es necesario un seguimiento cuidadoso en la clínica durante una noche postoperatoria y podrá abandonar la clínica a la mañana siguiente. Los puntos se retirarán a las dos semanas de la intervención durante su consulta de control con el cirujano en su consulta. La molestia es moderada y podrá retomar pronto sus actividades normales. No deberá practicar deporte intenso durante dos meses para no generar tensiones cutáneas excesivas sobre las suturas que puedan ensancharlas. El resultado morfológico se alcanza a los pocos meses. La mama presentará entonces, por lo general, un contorno armonioso y natural, simétrico o muy cercano a la simetría. No obstante, habrá que esperar la atenuación progresiva de la cicatriz entre 1 y 2 años. La mama operada sigue siendo natural y sensible, en particular a las variaciones hormonales; en caso de tratamientos, embarazo o variaciones de peso pueden, por tanto, producirse cambios. Más allá de la mejora estética, esta intervención suele tener un impacto favorable sobre el equilibrio del peso, la práctica deportiva, las posibilidades a la hora de vestirse y el estado psicológico.

Los riesgos

Los riesgos y complicaciones son poco frecuentes; no obstante, aunque se realiza por motivos esencialmente estéticos, una mamoplastia no deja de ser una auténtica intervención quirúrgica, lo que implica los riesgos asociados a todo acto médico, por mínimo que sea. En la práctica, la inmensa mayoría de las intervenciones transcurre sin problemas y las pacientes quedan plenamente satisfechas con su resultado. Puede aparecer un hematoma que ralentice la evolución normal; se prevendrá y tratará si fuera necesario. Para limitar este riesgo, no deberá tomar ningún medicamento que contenga derivados del ácido acetilsalicílico en los diez días previos y posteriores a la intervención. La sensibilidad de las mamas puede disminuir parcialmente, por lo general de forma temporal. Algunos retrasos de cicatrización pueden prolongar el uso de un vendaje, en particular en caso de necrosis cutánea, muy rara. El tabaquismo es un factor de riesgo importante de mala cicatrización. Debe reducirse de forma marcada o idealmente suspenderse 3-4 semanas antes de la operación para disminuir estos riesgos. La infección es rara tras este tipo de cirugía; para minimizar este riesgo, las pacientes deben realizar duchas preoperatorias en domicilio con antisépticos. En ocasiones se prescriben anticoagulantes para prevenir el riesgo tromboembólico (flebitis, …); es necesario el uso de medias antitrombóticas y se recomienda la deambulación precoz después de la operación. En definitiva, no hay que sobrevalorar los riesgos, sino simplemente ser consciente de que una intervención quirúrgica, incluso aparentemente sencilla, siempre conlleva cierta parte de incertidumbre. Acudir a un cirujano plástico cualificado le garantiza que posee la formación y la competencia necesarias para evitar estas complicaciones o tratarlas eficazmente si se produjeran.

La reconstrucción mamaria

En la reconstrucción mamaria tras cirugía por cáncer de mama (mastectomía total o parcial, tumorectomía) pueden proponerse diferentes técnicas quirúrgicas para reconstruir la mama. A veces se utiliza un implante mamario junto con colgajos cutáneos y/o musculares tomados de la espalda o del abdomen y, con frecuencia, lipomodelado (reinyección de grasa). La elección del tipo de intervención depende de múltiples factores, entre los principales: los deseos de la paciente, su edad, su estado de salud y las posibilidades quirúrgicas directamente relacionadas con los tratamientos realizados previamente (cirugía, radioterapia, …). En efecto, a veces determinadas técnicas reconstructivas no pueden emplearse debido a las lesiones cutáneas creadas, por ejemplo, por la radioterapia. Pueden ser necesarias varias intervenciones quirúrgicas para obtener un resultado estético óptimo. Durante su primera consulta, el Docteur L. SALLAZ, tras escuchar sus deseos, le examinará atentamente para asegurarse de la viabilidad de una u otra intervención, que le explicará con detalle. Le explicará lo que realmente puede aportarle y lo que no puede corregir. Le informará de la forma más detallada y honesta posible sobre esta intervención (posición de las cicatrices, su evolución en el tiempo, …). Le detallará el plan de tratamiento que prevé (número de intervenciones, plazos entre cada una, …). Así, dada la gran variedad de intervenciones posibles, no es factible describirlas todas aquí, pero el cirujano lo hará en consulta.

El pezón invertido

El pezón invertido es una malformación del pezón, congénita o adquirida, que puede afectar a una sola mama o a ambas. Antes de establecer el diagnóstico, siempre hay que descartar una patología mamaria. El pezón está más o menos hundido por detrás de la areola, tiene un aspecto retraído de forma permanente y «nunca protruye». Un tratamiento quirúrgico «mínimo» consiste en liberar la retracción de dicho pezón hacia la profundidad para que «salga». El cirujano realiza, con anestesia local o general según sus preferencias, una pequeña incisión disimulada bajo ese pezón (por lo tanto, casi invisible) para poder «exteriorizarlo». A continuación se realiza una sutura discreta (hilos reabsorbibles) y se coloca un vendaje ligero. Esta intervención es muy poco dolorosa y permite recuperar o crear rápidamente un pezón «en relieve» más armónico con la mama de la paciente. En ocasiones es posible alguna cobertura; el cirujano se lo indicará si así fuera en la consulta. La intervención se realiza en el quirófano de la clínica, en un entorno tecnológico de vanguardia que cuenta con la autorización para la realización de procedimientos de cirugía estética por la Haute Autorité Sanitaire (HAS). Dura aproximadamente 30-45 minutos. Los riesgos y complicaciones son poco frecuentes; no obstante, aunque se realiza por motivos esencialmente estéticos, esta intervención no deja de ser una auténtica intervención quirúrgica, lo que implica los riesgos asociados a todo acto médico, por mínimo que sea. Para limitar el riesgo de hematoma, no deberá tomar ningún medicamento que contenga derivados del ácido acetilsalicílico en los diez días previos a la intervención. Algunos retrasos de cicatrización pueden prolongar el uso de un vendaje, en particular en caso de necrosis cutánea, muy rara. El tabaquismo es un factor de riesgo importante de mala cicatrización. Debe suspenderse antes de la operación para disminuir estos riesgos. La infección es rara tras este tipo de cirugía; para minimizar este riesgo, las pacientes deben realizar duchas preoperatorias en domicilio con antisépticos. En definitiva, no hay que sobrevalorar los riesgos, sino simplemente ser consciente de que una intervención quirúrgica, incluso aparentemente sencilla, siempre conlleva cierta parte de incertidumbre. Acudir a un cirujano plástico cualificado le garantiza que posee la formación y la competencia necesarias para evitar estas complicaciones o tratarlas eficazmente si se produjeran.

La cirugía mamaria en el hombre (ginecomastia)

La ginecomastia se define como un desarrollo excesivo de las mamas en el hombre, unilateral o bilateral, de forma simétrica o no. Generalmente causa poca o ninguna molestia dolorosa, pero a veces puede acompañarse de hipersensibilidad del pecho. En la gran mayoría de los casos, la ginecomastia es normal o «fisiológica», es decir, sin una causa identificable. No obstante, antes de poder afirmarlo, es preciso realizar un estudio completo en busca de una posible causa patológica o farmacológica. Este estudio incluye una anamnesis, una exploración clínica, una analítica y una ecografía. El tratamiento quirúrgico está especialmente indicado en las formas molestas por su volumen o sensibilidad, así como en las ginecomastias mal toleradas psicológicamente. Durante su primera consulta, el Docteur Lionel SALLAZ, tras escuchar sus deseos y motivaciones, le examinará atentamente para asegurarse de la conveniencia de una operación que le explicará con precisión. Le explicará lo que realmente puede aportarle y lo que no puede corregir. Le informará de la forma más detallada y honesta posible sobre esta intervención (posición de las cicatrices, su evolución en el tiempo, …). Le entregará una hoja informativa y un presupuesto para que pueda tomar su decisión plenamente informado tras un plazo de reflexión.

El principio

La corrección quirúrgica de una ginecomastia es una intervención que en ocasiones puede estar cubierta por su seguro de salud; el cirujano se lo indicará si así fuera. La intervención consiste en retirar el tejido mamario en exceso, bajo anestesia general, en el quirófano de la clínica, en un entorno tecnológico de vanguardia que cuenta con la autorización para la realización de procedimientos de cirugía estética por la Haute Autorité Sanitaire (HAS). Posteriormente es necesario un ingreso de 12 a 24 horas. El postoperatorio suele ser sencillo y poco doloroso. Los puntos se retirarán a las dos semanas de la intervención durante su consulta de control con el cirujano. La molestia es moderada y podrá retomar pronto sus actividades normales.

Los riesgos

Los riesgos y complicaciones son poco frecuentes; no obstante, aunque se realiza por motivos esencialmente estéticos, la corrección de la ginecomastia no deja de ser una auténtica intervención quirúrgica, lo que implica los riesgos asociados a todo acto médico, por mínimo que sea. En la práctica, la inmensa mayoría de las intervenciones transcurre sin problemas y los pacientes quedan plenamente satisfechos con su resultado. Puede aparecer un hematoma que ralentice la evolución normal; se prevendrá y tratará si fuera necesario. Para limitar este riesgo, no deberá tomar ningún medicamento que contenga derivados del ácido acetilsalicílico en los diez días previos y posteriores a la intervención. Algunos retrasos de cicatrización pueden prolongar el uso de un vendaje, en particular en caso de necrosis cutánea, muy rara. El tabaquismo es un factor de riesgo importante de mala cicatrización. Debe suspenderse antes de la operación para disminuir estos riesgos. La infección es rara tras este tipo de cirugía; para minimizar este riesgo, los pacientes deben realizar duchas preoperatorias en domicilio con antisépticos. En definitiva, no hay que sobrevalorar los riesgos, sino simplemente ser consciente de que una intervención quirúrgica, incluso aparentemente sencilla, siempre conlleva cierta parte de incertidumbre. Acudir a un cirujano plástico cualificado le garantiza que posee la formación y la competencia necesarias para evitar estas complicaciones o tratarlas eficazmente si se produjeran.

El lipomodelado del pecho

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