La lipoaspiración, también llamada liposucción, lipoplastia o lipoescultura, es una intervención quirúrgica que consiste en eliminar los excesos de grasa localizados, resistentes a múltiples dietas y a la actividad física (deporte, …). Los hábitos de vida sedentarios (variaciones ponderales repetidas durante dietas sucesivas que favorecen la celulitis, consumo de alcohol, exceso de azúcares en la alimentación, tabaco, …) están muy implicados. Esta operación no debe considerarse un método de adelgazamiento, ni un tratamiento de la obesidad ni de la celulitis superficial (hoyuelos, aspecto «piel de naranja», …), para los cuales existen otros tratamientos más eficaces. El resultado obtenido tras una lipoaspiración será estable siempre que no se produzcan variaciones de peso importantes. Redefine la silueta (tanto en la mujer como en el hombre), haciéndola más armónica, y puede aplicarse a numerosas zonas del cuerpo como la cara («óvalo facial», papada) y la silueta (abdomen, caderas, «cartucheras», muslos, rodillas, brazos y, en ocasiones, la espalda). A veces puede realizarse al mismo tiempo un lipomodelado (= reinyección de grasa), por ejemplo a nivel de los glúteos para aumentar su volumen. Para plantearse ser operado/a, debe concertar una primera consulta con el Docteur Lionel Sallaz. Tras escuchar sus deseos y motivaciones, le examinará atentamente para asegurarse de la pertinencia de la intervención, que le explicará con detalle. Evaluará la cantidad de grasa a extraer, así como la calidad de su piel, para informarle de la manera más detallada y honesta posible sobre esta intervención, explicándole lo que realmente puede aportarle y lo que no podrá corregir.
Anestesia-Hospitalización La lipoaspiración se realizará en el quirófano de la clínica, en un entorno tecnológico de vanguardia que ha recibido la autorización para la realización de intervenciones de cirugía estética por la Alta Autoridad Sanitaria (HAS). Se efectúa con anestesia local, sedación («anestesia local profunda») o anestesia general, según los casos.
Principio En la práctica, el cirujano realiza primero una pequeña incisión cutánea en la zona a tratar y, a continuación, infiltra una solución estéril especialmente prevista para preparar la zona a lipoaspirar. Esta técnica (llamada «húmeda») tiene la ventaja de disminuir el dolor posoperatorio y de aumentar la cantidad de grasa a retirar con total seguridad. La aspiración de la grasa profunda se realiza con cánulas finas de manera regular y armoniosa, preservando un cierto grosor bajo la piel para obtener un resultado sin irregularidades («sin hundimientos ni bultos»). Al final de la intervención se coloca una prenda compresiva, llamada panty. Deberá llevarse durante unas semanas para limitar el edema (hinchazón) y ayudar a que la piel se retraiga con facilidad. El postoperatorio de una lipoaspiración es habitualmente sencillo y poco doloroso. Los pacientes refieren más bien molestias que dolor verdadero. Siempre aparecen equimosis (= «moratones») y edema (hinchazón) en las zonas tratadas, pero desaparecerán rápidamente en pocos días.
Seguimiento Se le explicarán las recomendaciones médicas en el momento del alta de la clínica, la tarde de la intervención, para sus cuidados en domicilio hasta su próxima consulta de control, que tendrá lugar en la consulta del cirujano. Es aconsejable un periodo de reposo de algunos días para «recuperarse» y es posible reanudar el deporte tras 2 a 3 semanas. El resultado inmediato suele ser satisfactorio, pero aún habrá que esperar varios meses para que el resultado definitivo sea visible tras la desaparición total de las equimosis y del edema.
Riesgos y complicaciones Tras una lipoaspiración bien realizada, son poco frecuentes. No obstante, aunque se lleve a cabo por motivaciones esencialmente estéticas, una lipoaspiración no deja de ser una verdadera intervención quirúrgica, lo que implica los riesgos propios de cualquier acto médico, por mínimo que sea. Para controlar al máximo los riesgos operatorios, será visto/a siempre en consulta previa a la intervención por un médico anestesista con experiencia en este tipo de cirugía. Para reducir el riesgo de infección, es importante realizar duchas preoperatorias en domicilio con antisépticos. Para reducir el riesgo de trombosis venosa de las extremidades inferiores (flebitis), se pondrán en marcha medidas específicas como la movilización precoz, el uso de medias de compresión y, en ocasiones (según los casos), la prescripción de medicamentos anticoagulantes.
En conclusión, no conviene sobrevalorar los riesgos, sino tomar conciencia de que una intervención quirúrgica, incluso aparentemente sencilla, siempre conlleva cierta parte de imponderables. Recurrir a un cirujano plástico cualificado le garantiza que posee la formación y la competencia necesarias para saber evitar estas complicaciones o tratarlas eficazmente en caso de que se produzcan.
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