Este concepto, denominado Mommy Makeover en EE. UU., engloba todas las intervenciones de cirugía plástica que pueden proponerse para reparar las alteraciones corporales causadas por el embarazo y/o el parto.
No considero que exista una solución «mágica» para todo, sino que es posible aplicar muchos conceptos de cirugía reparadora a las alteraciones que una gestación y un parto provocan en el cuerpo de las mujeres. Estos «felices acontecimientos» forman parte, como me han contado mis pacientes, de algunos de sus mejores momentos de vida, pero ¡las posibles consecuencias físicas posteriores no siempre lo son!
Aquí intentaré exponer de forma sencilla las demandas que recibo a diario en consulta y las soluciones que se les pueden ofrecer.
¿Después de cuánto tiempo conviene actuar?
El pecho
El abdomen
La silueta
La intimidad
El pecho suele ser el más afectado.
En efecto, cambia de forma tras haber aumentado con frecuencia de manera importante de volumen por la impregnación hormonal, el aumento de peso y, a veces, la lactancia, que durante semanas mantiene la distensión glandular.
Tras el parto, puede recuperar su aspecto previo, ¡y es una buena noticia! Pero con mayor frecuencia, por atrofia glandular, pierde volumen; hablamos entonces de hipotrofia mamaria, que puede justificar un aumento mamario con implantes o un lipofilling mamario.
Si la piel se relaja, hablamos de ptosis mamaria y la mastopexia será el tratamiento de elección, sola o junto con la colocación de implantes mamarios o asociada a un lipofilling si además ha habido pérdida de volumen. La elección del tipo de intervención se decidirá en consulta, hablando de su molestia personal y de las posibilidades quirúrgicas.
Si persiste un exceso de volumen, hablamos de hipertrofia mamaria. El pecho es entonces demasiado voluminoso y pesado, y es preciso realizar una mamoplastia de reducción para que vuelva a armonizar con su silueta.
El aspecto del abdomen también se ve alterado. A menudo presenta flacidez cutánea tras el parto, porque ha estado distendido durante el embarazo «como un globo».
Puede persistir un exceso de piel, lo que explica al menos la presencia de arrugas finas más o menos difusas por encima y/o por debajo del ombligo. En ocasiones puede existir incluso un pliegue cutáneo en la parte baja, por encima del pubis, y han aparecido estrías.
Puede haberse instaurado un acúmulo graso adicional y la liposucción lo tratará por sí sola si la elasticidad de la piel es suficiente, o deberá asociarse a una abdominoplastia si no es así.
Los músculos de la pared abdominal están más o menos laxos porque se han distendido (según el «peso del/de los bebés»). La separación de los músculos se denomina diástasis y, en ocasiones, puede aparecer una hernia propiamente dicha (umbilical, …).
Si además fue necesaria una cesárea, la cicatriz puede presentar pliegues antiestéticos que generan complejo y son difíciles de disimular. Pueden eliminarse quirúrgicamente.
El contorno corporal puede verse alterado por el aumento de peso durante el embarazo, por el ensanchamiento de la pelvis en el parto y por diversas modificaciones hormonales. El cuerpo ya no es exactamente el mismo que antes y persisten «acúmulos» que a veces pueden beneficiarse de una liposucción.
La zona genital también puede haber cambiado de aspecto, por ejemplo con unos labios menores cuya forma y tamaño ya no son del todo los mismos. La ninfoplastia los corregirá, y el lipomodelado (o, a veces, la infiltración de ácido hialurónico) permitirá devolver el volumen a unos labios mayores con flacidez.
Durante su consulta con el Docteur L. Sallaz, podrá escuchar sus demandas, tratar de comprender sus expectativas y organizar con usted el momento más propicio si se precisa tratamiento.
La cirugía plástica le ayudará a recuperar su feminidad y a reparar su cuerpo, pero para saber qué es realizable y cuándo puede plantearse, se impone una primera consulta con su cirujano.
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