El pezón invertido
El pezón invertido es una malformación del pezón congénita o adquirida que puede afectar a una sola mama o a ambas. Antes de establecer el diagnóstico, siempre hay que descartar una patología mamaria. El pezón está más o menos hundido por detrás de la aréola, con un aspecto retraído permanente y «nunca sobresale». Un tratamiento quirúrgico «mínimo» consiste en liberar la retracción de este pezón hacia la profundidad para que «sobresalga». El cirujano realiza, bajo anestesia local o general según su preferencia, una pequeña incisión disimulada por debajo de dicho pezón (por lo tanto casi invisible) para poder «exteriorizarlo». A continuación se realiza una sutura discreta (con hilos reabsorbibles) y se coloca un apósito ligero. Esta intervención es poco dolorosa y permite recuperar o crear rápidamente un pezón «en relieve» más armónico con la mama de la paciente. En ocasiones es posible una cobertura; el cirujano se lo indicará si procede durante la consulta. La intervención quirúrgica se realiza en el quirófano de la clínica, en un entorno tecnológico de vanguardia que ha recibido la autorización para la realización de intervenciones de cirugía estética por la Haute Autorité Sanitaire (HAS). Dura aproximadamente 30-45 minutos. Los riesgos y las complicaciones son poco frecuentes; no obstante, aunque se realiza por motivos esencialmente estéticos, no deja de ser una intervención quirúrgica auténtica, lo que implica los riesgos asociados a todo acto médico, por mínimo que sea. Para limitar el riesgo de hematoma, no debe tomarse ningún medicamento que contenga derivados de la aspirina en los diez días previos a la intervención. Algunos retrasos en la cicatrización pueden prolongar el uso de un apósito, en particular en caso de necrosis cutánea, muy rara. El tabaco es un factor de riesgo importante de mala cicatrización. El consumo de tabaco deberá suspenderse antes de la operación para disminuir estos riesgos. La infección es poco frecuente tras este tipo de cirugía; para minimizar este riesgo, las pacientes deben realizar duchas preoperatorias en su domicilio con antisépticos. En resumen, no hay que sobrevalorar los riesgos, sino simplemente ser consciente de que una intervención quirúrgica, incluso aparentemente sencilla, siempre conlleva un componente de incertidumbre. Acudir a un cirujano plástico cualificado le garantiza la formación y la competencia necesarias para saber evitar estas complicaciones, o tratarlas eficazmente si se produjeran.
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